Efectivamente, el “amor” no es una mierda. No puede serlo, porque ni siquiera existe. El “amor” no existe.
En este día tan especial y señalado, San Corteinglés debería llamarse, quiero dejar bien claro lo que pienso sobre este tema en particular. Me siento indefenso, bombardeado por todos lados: Anuncios en televisión y radio, carteles por las calles y en los escaparates de las tiendas, ofertas especiales en los centros comerciales y tarjetitas y pegatinas en las que te recuerdan que hasta unas gafas son un buen regalo de San Valentín.
Estoy harto.
No creo en la existencia del “amor”, me creo más las historias de Vampiros, brujas y duendes. El “amor” no es más que una fiebre del cerebro, una enfermedad que se cura con el paso del tiempo.
No hay nada de mágico en el “amor”, es un mecanismo cerebral para que esparzas tu semilla. Al final todo se reduce a eso.
Puedo entender que te acostumbres a ver la cara de alguien, o que te guste charlar con ella, pero esa obsesión de llamarlo “amor” es patética.
El “amor” decepciona, esta idealizado y no se parece en nada a lo que es en realidad. Luego pasa lo que pasa, vienen los desengaños y la cruda realidad.
Sé de lo que hablo.
Esta no es la típica historia del pobre chico que jamás ha encontrado el “amor”. Yo lo he sentido en mis carnes, he sido confundido por él y luego machacado sin compasión.
Sirvió de lago todo lo que le di a la reina de hielo, a la señora de los glaciares? No. Porque me veía como un amigo, lo cual quiere decir que no le gustaba.
No te engañes, el “amor” solo es para los guapos. Una mujer prefiere pedir limosna a dar recompensas.
Si eres un tipo feo, y la tratas con amabilidad, y le entregas hasta tu alma, ella solo te vera como a un tipo feo.
Si eres un cabrón atractivo, que la trata como si fuera una montaña de excrementos, ella estará felicísima porque sale con un tipo guapo.
Y lo mismo para los chicos. Nena, si no tienes buenos pechos y un buen culo no se “enamoraran” de ti jamás.
Y luego esta lo que hay entre feos, que no es “amor”. Más bien es un acuerdo mutuo para no estar solos.
En el fondo debería de darle las gracias a aquel diablo disfrazado de mujer que me destrozó el corazón. Sí, gracias, por que ahora lo veo todo claro. La cantidad de chorradas que fui capaz de hacer por ella… Y ahora realmente comprendo que ella no valía tanto esfuerzo. Nadie lo vale. Jamás.
Te dirán que te querrán siempre, y en cuanto se aburran de ti, “la chispa la se ha apagado cariño”, te darán puerta y ya se estarán follando a otro.
Te dirán que te quieren tal como eres pero, en cuanto puedan, intentaran cambiarte desde la forma de vestir hasta la de pensar.
Y luego dirán eso tan cachondo de: “Al casarme con él cambió”. Esto es muy gracioso. Cuando alguien se “enamora” de otra persona, lo idealiza tanto, que en realidad la persona a la que “ama” acaba siendo un fantasma en su cabeza. Luego, al convivir con él una temporada, descubre la triste realidad: que no es la persona de la que se enamoró.
El “amor” no es ciego, te hace ciego. En el “amor” siempre hay un ganador y un perdedor. El que se “enamora” es el perdedor, capaz de despojarse de la poca dignidad que tenga con tal de hacer a esa mujer suya.
Esa es otra, no os engañéis chicas y chicos. Cuando alguien os diga que os quiere, se refiere a que os quiere como un niño puede querer una pelota. Os quiere, quiere poseeros, sentiros suyo como una propiedad más. “Te quiero” no significa que seas especial, es una declaración de intenciones. Te quiero en mi casa como un adorno. Eso es lo que significa.
Que le den a San Valentín, como lo pille le meto el arco y el carcaj de flechas por el culo.
El “amor” apesta.
El cielo es azul, el agua moja y las mujeres mienten.