sábado, 03 de marzo de 2007
La cruda realidad se presentó hace muchos años ante un joven al que, por desear mantener el anonimato, llamaremos Fernan.
Fernan siempre fue un chico muy imaginativo, algunos le llamarían fantasioso, y tenía, lo que podría llamarse, un rico mundo interior.
Nuestro chico casi no salía de casa, ya que su madre, tal vez sobre protectora o tal vez vaga, prefería tenerlo siempre a su lado.
Así que el bueno de Fernan se inventó un mundo mental en el que poder jugar y ser libre.

Y dijo Fernan: “Me siento solo en este mundo, así pues, creare al hombre”. Y creó, mentalmente claro, a John. Su muy mejor amigo y compañero de aventuras.
También creo a Jenny, la chica más guapa y simpática de todo el colegio imaginario.

Y así comenzó la época más fascinante de Fernan. Cuando la vida le golpeaba duro, cuando sus días en el colegio apestaban, o sea, todos los días, llegaba a casa arrastrando los pies y deseando que llegara la hora de irse a la cama. Porque era aquella la mágica hora en la que entraba en su mundo imaginario. En aquellas horas de vigilia antes del sueño, con los ojos cerrados y tapado hasta la cabeza con la manta, empezaba la vida para Fernan.

Vivió miles de aventuras, disparatados enredos y romances imposibles. Él sabía que aquello sólo estaba en su imaginación, pero para él aquello era mucho mejor que la realidad.
Y pasó el tiempo, y después de resolver un montón de misterios, crímenes y de haber sido perseguido por dinosaurios y demonios del inframundo, Fernan se dio cuenta de que tal vez estaba enamorado de Jenny. Puede ocurrir esto?, se preguntó a sus 12 años, pero no se atrevió a preguntárselo a nadie porque lo habrían mirado como a un bicho raro.

El problema comenzó cuando el imaginario John también se enamoró de Jenny.
Hubo enredos y peleas por solucionar aquél triangulo amoroso imaginario, y entonces llegó LA NOCHE.
El bueno de Fernan estaba hablando con sus compañeros de clase a la salida del colegio imaginario, el sueño iba acercándose lentamente y todo comenzaba a desdibujarse, cuando una bomba estalló junto a él.
Fernan estaba confuso, tirado en el suelo por la honda expansiva intentaba comprender que había sucedido. A su alrededor trozos de sus compañeros imaginarios, algunos cuerpos todavía se movían, gritos y mucha más sangre de la que había visto en su vida.

No era una pesadilla, el mundo imaginario de Fernan había cobrado vida y ahora no era él quien dirigía todo. John se acercó corriendo desde el final de la calle y le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.

-Estás bien?, le preguntó a Fernan, quien respondió con un ligero asentimiento de cabeza.

Pero no estaba bien.

John le dijo que había que salir de allí corriendo, Fernan se dejó llevar. Sentía que estaba en un mal sueño, dentro de su feliz sueño.

Empezó a llover y ambos entraron en un oscuro callejón. Fernan todavía se preguntaba quien habría sido capaz de hacer aquello dentro de su propio sueño, cuando al darse la vuelta descubrió al culpable.

John le encañonaba con una nueve milímetros, el gesto serio y el pulso firme.

Lo siento, le dijo, pero aquí acaba el viaje para ti. Jenny será mía, ponte de rodillas.

Fernan se arrodilló en un charco, intentando decir algo pero balbuceando sin conseguirlo. John apoyó el cañón de la pistola contra la frente de su amigo, y levantó la mirada hacia el cielo que lloraba, al tiempo que pedía perdón al señor por lo que iba a hacer.

Fue este el momento que aprovechó Fernan para arrebatarle la pistola a John, empujándolo violentamente. En unos segundos la escena se había invertido. Ahora Fernan apuntaba el arma hacia su amigo imaginario John. El pulso le temblaba, el corazón galopaba en su pecho.

John le miró.
No te atreverás, le dijo, soy tu mejor amigo.

La detonación sorprendió a los dos.
Fernan dejó caer el arma, John cayó en el asfalto, muerto. Y durante unos minutos, lo único que pudo hacer Fernan fue mirar el cadáver de su amigo imaginario.
Así era la muerte, sin una gran frase final, sucia.
La lluvia se mezclaba en el suelo con la sangre que escapaba del cuerpo muerto de John.

Fue aquella noche cuando Fernan se fue de su mundo imaginario para no volver jamás.
Fue aquella noche cuan Fernan descubrió que no solo el mundo real apestaba.
Aquella noche Fernan descubrió que todo apestaba.
Publicado por Frank_Bauer @ 1:12  | Personal
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Comentarios
Publicado por Unchained-Azrael
domingo, 04 de marzo de 2007 | 13:07
Están los hermanos Grimm y tu. Avergonzado
Publicado por Byjana
domingo, 27 de mayo de 2007 | 0:39
Sinceramente me ha encantado...
Yo sencillamente me fui distanciando, sin decirles a dónde iba. Pero de vez en cuando, vuelvo y los observo, a distancia, entre las sombras.
Puto asco de todoooo >_<
Publicado por Frank_Bauer
lunes, 28 de mayo de 2007 | 0:13
Gracias por el comentario! Fumador

Y sigue vigilandoles, no vaya a ser que empiecen a conspirar contra tí.