Desde que te despiertas sientes que algo va mal. De fondo, mezclado con la música de la radio, oigo a mi madre gritando: “Quien se ha comido todo el frasco de sal de frutas que compramos ayer!!??”
Me restriego los ojos y pienso “Hogar, dulce hogar”. Me tambaleo por el pasillo para intentar llegar al baño pero, como no, está ocupado… Siempre hay alguien en el baño!.
“No importa”, me digo, y camino directo hacia los gritos a saludar a mi mamá. Le doy los buenos días, aunque no sean buenos en absoluto, pero no me hace caso. Está muy ocupada con dos cajas de leche, una en cada mano, hablando con mi hermana mayor. Miran los números que hay en el culo de cada uno de los tetrabricks, muy interesadas.
- 4 y 2, en ese que pone?.
- 5 y 8.
Alguien le ha dicho a mi hermana que las malvadas empresas lecheras retiran la leche caducada de los supermercados y la reciclan para volver a venderla. Y ahora mi madre y ella estás convencidas de que en los múltiples números que aparecen en las cajas está la clave de cuantas veces ha sido reciclada esa leche. Su código Pascualinci particular.
Sin extrañarme mucho voy a la sala y me tiró en el sofá. Entonces mi hermano mayor se sienta en una silla detrás de mí y empiezo a notar que me hurga en el pelo. Al principió no le doy mucha importancia, pero entonces noto un tirón en el pelo y me vuelvo para decirle que pare. En su mano derecha sostiene unas tijeras, me mira sonriente y me dice: “Necesito un mechón de tu pelo”.
Le digo que no, pero él lo intenta unas siete veces más. Le digo que no y que se vaya a tomar por culo, y se enfada conmigo.
El malo soy yo.
Llega la hora de comer, pero mi padre no come porque está ocupado. Se ha encontrado una funda con CDs en mitad de la carretera, y los está envolviendo uno a uno en papel de periódico para que se sequen. Más tarde los meterá todos en un palo, como si fuese una brocheta multimedia, para ponerlos a secar.
Mi madre le grita que es un cerdo, mi padre le responde que cerda ella y empieza el circo. Todos se gritan, a mí también, según el día que tenga me intentaré defender o callaré y miraré la tele.
Miro la tele, porque no la puedo oír.
Mi hermanita pequeña se pone a cantar a gritos, mi hermano mayor eructa, se tira pedos y me da patadas por debajo de la mesa.
Mi madre me dice que soy un vago, luego lo adereza llamándome alcohólico y drogadicto. Tiene gracia, porque no lo soy y nunca le he dado motivos para que lo piense, pero no importa.
También me dice que mis amigos solo me quieren por mi coche.
Y luego me preguntan porque estoy tan loco.