En el “But I Digress”, sección de opinión de Peter David, incluido en el número de mayo de la revista Dolmen hubo un fragmento que me resulto muy divertido, el nombre del articulo es “De aquellos días” a ayer... La traducción es de Diego García.
EL DÍA DE BATMAN Y ROBIN
La peor película, sin excepciones, que he visto en un preestreno. En aquel entonces yo era freelancer para DC, no estaba en plantilla, y estaba encantado de que me hubiesen invitado a un pase exclusivo para empleados de la editorial. Para cuando llegaron los títulos de crédito del final no podía dejar de preguntarme a quién narices había mosqueado tanto como para que me invitaran a aquello.
No sorprenderá a nadie si digo que Batman y Robin se cargó, ella solita, todo lo que Tim Burton había hecho para quitarle el sambenito de hortera al Señor de la Noche. Sí, todos nos acordamos de las armaduras marcapezones ( aunque curiosamente la de Batgirl no tuviera, mira tú por dónde). Y sí, todos nos acordamos de ese guión, cuyos únicos momentos realmente de calidad son los que plagiaron del capítulo de Mister Freeze de Batman, la serie de animación.
Lo que recuerdo de aquel pase fue el punto de no retorno. Y el punto de no retorno fue cuando Batman saca su BatMastercard para pujar más que Robin en una subasta. Llegados a ese momento alguien del público rompió en un aullido. ¿Os acordáis de La Princesa Prometida? ¿ Os acordáis de cuando Iñigo y Fezzik oyeron un alarido de agonía que sobrevoló las almenas de la ciudad y dejó a todo el mundo helado y del que Iñigo dice: Conozco ese sonido, es el sonido del sufrimiento supremo. Yo lo proferí el día que murió mi padre... ¿El hombre de negro lo hace ahora?
Yo oí ese sonido aquel día en el pase para DC de Batman y Robin. Fue escalofriante. Fue aterrador. Fue Denny O’Neil.
Denny O’Neil se había pasado buena parte de su vida adulta transformando a Batman en un personaje de tebeo tan oscuro, determinado, formidable y poco hortera como le resultó humanamente posible. Y lo hizo como guionista de la colección y como editor de la familia de comics de Batman.
Todo hombre tiene un punto en el que no aguanta más ,y el de Denny fue la BatMastercard. Cuando Batman rebuscó en el cinturón y sacó la tarjeta, Denny emitió tal sollozo de desesperación que el propio Iñigo Montoya hubiese dicho Olvídalo, no quiero ser parte de esto.
Y a partir de ahí todo cambió también para el resto. La película se convirtió rápidamente en un cachondeo digno del mejor Mystery Science Theatre* y nos pusimos a hablarle a los personajes y a gritar cuando nos parecía oportuno ( lo que recuerdo con más claridad es cuando Hiedra Venenosa descubre su megaplanta y todos berreamos a coro Seymour, daaaame de comer). Se llama “ sacar el máximo partido de una mala situación”. No volví a coincidir en un preestreno con Denny hasta el de Batman Begins. En aquella ocasión sí que parecía bastante más feliz, aunque no hubiesen pronunciado bien R’as Al Ghul.
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Comedia de TV de culto emitida en los EE.UU. de 1988 a 1999, protagonizada por un hombre y su compañero robot atrapados en un satélite espacial y obligados a ver malas películas, especialmente de ciencia-ficción, sobre la que luego hacían comentarios critico-jocosos.