Si ya me lo dijo mi abuela en su lecho de muerte hace 11 años: “Hijo mío, se bueno, no hagas rabiar a tu madre y estudia”, lo siento mucho abuela pero hago rabiar a mi madre (Dios sabe que no solo a ella), soy un hijo de puta y siempre fui muy mal estudiante, siendo este el caldo de cultivo perfecto para terminar como asesino en serie o trabajando en TELEFONICA.
Ya hace año y medio desde que curro en Movistar, y no podéis haceros una idea de los horrores que he vivido desde entonces y es que todo es posible cuando eres joven y estas de cara al público…
Mis ojos han visto de todo y me gustaría compartir con vosotros un poquito del horror vivido no solo en mi persona si no también en las 2 Tiendas oficiales que existen en la zona donde yo curro, y es que cualquier cosa puede suceder cuando uno trata con la más horrible y blasfema de las criaturas de Dios, “las viejas”.
Tienda telefónica, 12:00 del mediodía, la tienda esta llena, no existe lugar para sentarse y hace mas calor que en el mismísimo ano de Satán, una vieja se mueve de forma errática, como intentando encontrar algo que le faltase, algo muy importante. Lleva 10 minutos esperando, esta furiosa, tiene la factura de este mes y no le dan las cuentas, está segura de que telefónica le ha cobrado 2 € de mas, son unos ladrones y el/la pobre chic@ del mostrador es responsable directo de este hecho, “se va a enterar este hijo de puta” dice ella, y es que nadie se ríe de ella, nadie se ríe de Juanita….
“Seré vieja pero no tonta” se repite Juanita una y otra vez saboreando si inminente momento triunfal.
“Es mi turno” grita Juanita mientras empuja a una chica de delante y se pone en el mostrador. “Señora, yo estaba antes” dice chica empujada, “Eso es mentira, te quieres colar, todos los jóvenes de hoy en día sois unos sinvergüenzas” grita Juanita con los ojos inyectados en sangre. Chica empujada no se esperaba esa repuesta, se calla y espera una vez más, Juanita sonríe con aire de suficiencia y se dirige al mostrador, comienza la fiesta….
(Nota del autor: Chica empujada estaba antes que Juanita, ¿Cómo lo se?, muy simple, chica empujada tiene unas tetas muy ricas, sigo su rastro con gran interés desde que entraron en la tienda).
Hagamos una interrupción para estudiar el aspecto de Juanita;
Juanita es vieja, tendrá unos 70 pero ella sabe que sigue siendo atractiva. “Una blusa de leopardo siempre es elegante” se dijo Juanita antes de salir de casa. “Pero necesito algo que deje evidencia de mi nivel social”, así que Juanita decide ponerse su abrigo de bisón, estamos en verano pero eso no le importa. Para terminar decide que el inmenso broche de su aun viva madre es el complemento perfecto. Un toque de rojo pasión en sus labios y lista para comerse el mundo.
Juanita: Ladrones!!!, me habéis robado un mínimo de 2 €, sinvergüenzas!!
Zeek: Señora, no insulte por favor.
Juanita: Esta es mi factura, explícame 1 a 1 el coste de todas mis llamadas y a ver de donde salen estos 2 €.
Zeek: Señora, facturación no se lleva en tiendas, tiene que llamar al 609 desde un movil o al 1485 desde un fijo.
Juanita: ¿Qué?, nono, de eso nada, esto me lo solucionas tu y rapidito además, quiero que me des mis 2 € inmediatamente, que se que aquí tenéis dinero.
Zeek: Si, tenemos dinero, es lo que tiene ser una tienda.
Juanita: ¿Te estas riendo de mi?, tu no sabes quien soy yo!!!, que yo soy amiga del presidente de telefónica y le voy a decir que te mande a fregar baños, sinverguenza!!
(nota del autor: aunque parezca increíble esto es lo que me dijo Juanita. Como dato gracioso diré que el presidente de Telefónica ni siquiera es el mismo que el de Movistar).
Zeek: Señora, si insulta una vez más mucho me temo que dejaremos de atenderla en esta tienda. (según la ley actual no tenemos derecho de admisión pero si que podemos negarnos a atender un cliente siempre que lo veamos oportuno).
Juanita (con los ojos inyectados en sangre): Eres un inútil, como todos los que trabajan en Telefónica, y te vas a enterar, te voy a denunciar.
Zeek: Siguiente!!!
(Chica empujada y sus enormes y sabrosos pechos se acerca al mostrador sonriente, no puedo evitar sonreir yo también).
Nuestra entrañable Juanita insulta, chilla y se marcha ante la mirada incrédula del resto de clientes, dejando una promesa de venganza y un bolso de color rosa sobre el mostrador como único recuerdo.
De esto hace ya 2 meses, nada más se supo de Juanita, pero confío en que ella estará bien, haciendo lo que mejor sabe, hacer felices a los que la rodean.
Por cierto, ¿alguien quiere un bolso rosa repleto de documentación y al que le faltan 70 €?.
Continuará……(desgraciadamente)