Director: Matthew Vaughn
Guionista: J.J. Connolly
Música: Ilan Eshkeri, Lisa Gerrard
Intérpretes: Daniel Craig ... XXXX
George Harris ... Morty
Colm Meaney ... Gene
Kenneth Cranham ... Jimmy Price
Sienna Miller ... Tammy
Michael Gambon ... Eddie Temple
Jamie Foreman ... Duque
Sinopsis:
Nuestro protagonista es un eficiente traficante de droga, evita la violencia y trabaja con profesionalidad. Con una posición económica desahogada decide que va siendo hora de dejar el juego. A Jimmy Price no le alegra demasiado perder a uno de sus mejores hombres y le pide dos últimos favores, hay que localizar a la descarriada hija de un poderoso amigo y hacer de intermediario en la venta de un cargamento de pastillas de éxtasis. Parece fácil, dos trabajos sencillos, o lo serían de no interponerse traiciones, criminales servios y un montón de cadáveres.
Opinión:
Por la temática criminal, el ingenioso monologo en off del inicio y los inconfundibles escenarios ingleses, la primera comparación que viene a la cabeza es con películas de Guy Ritchie como “Lock and Stock” o “Snatch”, pero “Layer Cake” se parece más, salvando las distancias, a los filmes de Martin Scorsese. Hay sentido del humor pero no es tan alocado como el de Ritchie y tiene una puesta en escena mucho más sobria. Dicen que esta es la película que le consiguió a Daniel Craig el puesto como nuevo James Bond, la verdad es que tiene un gran personaje en la película, el traficante que interpreta consigue caer bien por su desusado sentido del juego limpio y por tener todavía la inocencia de pensar que, si hace bien su trabajo, nada se puede torcer.
Por supuesto el guión se empeña en llevarle la contraria al protagonista, se retuerce y descubre traiciones, imprevistos y un numeroso grupo de personajes que se entrometen en el transcurso de las dos “sencillas” misiones de Craig.
Hay que agradecer la buena construcción de un guión que despliega sus trucos sin liar al espectador, en todo momento tienes claro donde estas aunque no sepas lo que vendrá a continuación; algo, aparentemente obvio, en toda intriga que se precie. Mención especial para el final; absurdo, pero precisamente por eso muy creíble.