domingo, 26 de agosto de 2007
En mi cabeza hay tráfico a todas horas, hasta mientras duermo. Recuerdos, sueños y pesadillas vienen y van. Y, tal como se van, sé que algún día volverán.
Hoy otro de esos recuerdos ha vuelto a pasar por mi cabeza y me he decidido a ponerlo por escrito.

Es raro y, a la fuerza, falso. Y sin embargo lo siento real.

En mi recuerdo estoy en la Arboleda, en la casa que mi padre tenía alquilada para guardar la herramienta. Es verano, brilla el sol y yo estoy dando una vuelta en bicicleta.
Cuando subíamos allí me gustaba recorrer una y otra vez la misma carretera. A veces me sentaba en un montículo de hierba y miraba al cielo, dejando volar mi imaginación.

Súbitamente el cielo se oscurece y oigo gritar a alguien en la distancia. Monto en mi bicicleta y me acerco a la casa para saber que está ocurriendo.
Mi madre me llama a voces desde la huerta. A su lado, con cara seria, mi hermano mira el horizonte.
Le pregunto a mi madre que es lo que ocurre.
Mi madre grita pero no puedo oír su respuesta. Un viento intenso, que se ha levantado repentinamente, impide que la escuche.
Mi hermano extiende el brazo y señala algo, aquello que mira con rostro asustado.

Es entonces cuando giro la cabeza y lo veo.
En la lejanía puede verse un camino que se pierde entre las montañas.
Por el camino baja un hombre, con paso lento, llevando una carretilla.
Y en la carretilla lleva un torbellino.

Yo me empiezo a asustar, mi madre me grita que corra a casa a refugiarme.
Sobre la carretilla que lleva el hombre, el torbellino gira frenéticamente. Es un torbellino oscuro, que arrastra polvo y hojas muertas. Puedo oír el aullido del viento, como un alma en pena, haciéndose cada vez más intenso.

Pedaleo lo más rápido que puedo, me cuesta mucho esfuerzo llegar hasta la casa. Siento que el viento tira de mí, intentando llevarme hasta el hombre de la carretilla.
Cuando llego a la puerta de casa me giro una última vez. El hombre está cada vez más cerca, y es en ese preciso momento cuando tengo la sensación de que sé quien es. Pero no puedo recordarlo…

Recuerdo que cerramos puertas y ventanas. Recuerdo el gemido del viento, el roce del polvo y las piedrecillas contra las tablas de techos y paredes. Recuerdo las luces parpadeando. Recuerdo los instantes, horribles, de oscuridad total. Recuerdo, sobre todo, el miedo, la incertidumbre y el pánico.

Y, sin embargo, no puede ser real…
Publicado por Frank_Bauer @ 1:37  | Personal
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Comentarios
Publicado por Azrael
domingo, 26 de agosto de 2007 | 12:38
La imagen del tipo con carretilla llevando un torbellino, pensándolo en frío no se porque, es bastante terrorífica.
Publicado por outherheaven
domingo, 26 de agosto de 2007 | 13:12
Fran, tengo que decirte que no,no fue un sueño ni producto de tu infecta y retorcida mente.
Aquello que recuerdas pasó,yo estaba alli recuerdo que nos divertiamos quemando libros y todo eso pasó justo cuando quemamos los libros de Religion.

Despues de las risas vienen los llantos,alli perdimos a un hermano......
Sonrisa