Normalmente los creadores de las series de televisión se preocupan de ofrecer un primer capitulo redondo, por aquello de enganchar telespectadores, luego ya vendrán los episodios de transición, mejores o peores, pero en el piloto hay que dar el do de pecho.
Si esto es lo que ofrecen los responsables de “Flash Gordon” para atraer audiencia... Arreglados vamos.
¿Por donde empezar? La serie es lenta, cutre, muy cutre, sé que es televisión pero ni por esas. Utilizan la estética realista tan de moda últimamente, pero al tener las mismos argumentos pulp la cosa no se sostiene. Como no han invertido dinero en vez de ir los protagonistas a Mongo vienen los malos aquí, por lo que la serie se va a desarrollar en la tierra. Ya no hay nave, ahora hay portales dimensiónales a Mongo, con unos efectos que hacen que la serie de “Stargate” parezca “La guerra de los mundos” de Spielberg. Todo lo que se ve de Mongo es un plano general que parece sacado de la intro de un mal videojuego y cuatro calles alrededor del palacio de Ming.
Ming, esa es otra, Ming no tiene aspecto oriental, es bajito y viste una especie de uniforme militar que sobraba , posiblemente, de alguna otra serie de la cadena.
Ming, dicen.
El protagonista, Eric Johnson, podría hacernos el favor de intentar mostrar algún tipo de sentimiento, además Gina Holden esta sosita, con lo que la química entre la pareja, os lo podéis imaginar, alcanza cotas volcánicas. Para completar el grupo esta Zarkov, que de brillante científico a pasado a friky que necesita un trankimazin, viaja con su caravana y, posiblemente, pase el día elucubrando teorías sobre “Perdidos”.
En fin, ni es una divertida aventura pop, ni es una inteligente reinvención del clásico, solo es una mierda.
Y como crueldad gratuita final: ¿Se puede correr peor que la princesa Aura?