“Crowley iba a 17O por alguna parte del este de Slough. Su aspecto no tenía nada especialmente demoníaco, al menos desde el punto de vista clásico. No tenía cuernos ni alas. Cierto era que estaba escuchando una cinta de éxitos de Queen, pero no se debería sacar ninguna conclusión de ello, porque todas las cintas que se pasan dos semanas o más en un coche se transforman automáticamente en los éxitos de Queen. No le rondaban la cabeza pensamientos especialmente demoníacos. Dehecho se estaba preguntando quiénes serían Moey y Chandon.”
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“Crowley, en algún lugar al oeste de Amersham, cruzaba la noche a toda velocidad. Alcanzó una cinta al azar y forcejeópara sacarla de la funda sin salirse de la carretera. Con el resplandor de un faro descubrió que eran Las cuatro estaciones de Vivaldi . Música relajante, justo lo que necesitaba. La embutió en el radiocassette.
−Mierda, mierda, mierda. Joder . ¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí? −masculló al venírsele encima los primeros acordes conocidos de Queen. Y de pronto Freddie Mercury empezó a hablarle.
PORQUE TE LO MERECES, CROWLEY
Crowley maldijo entre dientes. Lo de emplear la electrónica como medio de comunicación había sido idea suya y Allá Abajo, por una vez, la habían puesto en práctica y, como de costumbre, habían metido la pata. Lo que él quería era persuadirlos de que contrataran un servidor de Internet, pero en su lugar, se conectaban a lo que estuviera oyendo, fuera lo que fuera, y lo distorsionaban. Crowley tragó saliva.
−Te lo agradezco, señor −dijo.
CONFIAMOS EN TI PLENAMENTE, CROWLEY −−−Gracias , señor. ES MUY IMPORTANTE, CROWLEY . −Ya, ya lo sé. ES EL GRAN GOLPE, CROWLEY −Déjalo en mis manos, señor. ESO ES LO QUE ESTAMOS HACIENDO, CROWLEY Y SI SALE MAL, LOS RESPONSABLES SUFRIRÁN GRANDES TORMENTOS. INCLUSO TÚ, CROWLEY. SOBRE TODO TÚ. −Entendido, señor. SIGUE ESTAS INSTRUCCIONES, CROWLEY
Y de repente ya lo sabía todo. Cuánto odiaba aquello. Eso mismo se lo podían haber dicho perfectamente, en vez de meterle de golpe fríos conocimientos en el cerebro. Tenía que ir a un hospital. −Estaré allí dentro de cinco minutos, señor, no hay problema. BIEN. I see a little silhouetto of a man scaramouche scaramouche will you do the fandango...”
- Fragmento de “Buenos Presagios” de Terry Pratchett y Neil Gaiman-