Todos estamos de acuerdo en que “Alien vs. Predator” fue una de las experiencias más horribles que uno puede tener en una sala de cine, así que es lógico que os preguntéis por qué debería importaros su secuela. Voy a intentar daros un par de razones:
Para empezar no hay rastro Paul W.S. Anderson por ninguna parte, la no inclusión en los créditos del director de “Mortal Kombat” debería ser un punto a favor en cualquier película.
Aunque lo más importante, en mi opinión, es que han subsanado el mayor error de la primera parte, su calificación por edades. Los productores quisieron que “Alien vs. Predator” fuera para mayores de 13 años, en lugar de para adultos como lo fueron todas las películas de Alien y de Depredador. Esa maniobra comercial acabó, no solo, con la más aburrida y profundamente estúpida aparición de las dos mortales especies en una pantalla, también con la mas descafeinada.
Por el trailer no se puede saber si tendrá un guión coherente, pero puedes ver que será lo que tendría que haber sido desde el principio, un exacerbado festival de amputaciones, salpicones de sustancias, algunas corrosivas y el enfrentamiento entre las dos especies más peligrosas de la galaxia.